25 años del siglo 21

Han pasado 25 años desde que empezó el siglo 21.
Convivimos con tecnologías que dicen que sirven para mejorar nuestra calidad de vida (y de muerte).
Y, después de tantos siglos, seguimos aceptando nuevas corrientes filosóficas, económicas y políticas, aunque en lo social seguimos arrastrando falsas apreciaciones de lo que está bien o mal, aceptando clichés impuestos por las religiones o por las normas sexistas, clasistas y estéticas.
Parece mentira que aún seamos minoría los que no estamos de acuerdo con estas normas erradas impuestas.
He apoyado y apoyaré, con mis acciones, muchas campañas de concienciación y conciliación entre los seres humanos, para que se cumplan los Derechos Humanos Universales y, de vez en cuando, saldré del anonimato para poner mi cara y mi cuerpo visibles en el escaparate social.
No hay otra forma de acabar con el adormecimiento del prójimo, con el sometimiento del poderoso, con la sinrazón de la discordia de las ideas.

Armaduras, de Marta Pinilla.
(Fotografía de Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito»)

XXI

Desde niño siempre me ha rondado por la cabeza la idea de una necesaria revolución, después de haber estudiado, durante años, las múltiples revoluciones que ha habido a lo largo de la Historia de la Humanidad.

Todas ellas las he considerado incompletas porque ha sido manipuladas por los intereses creados de ciertas élites. 

Y ya en el siglo XXI, me da la impresión de que el mundo sigue igual que siempre y que el inmovilismo ha creado monstruos que nos están devorando, tanto a la especie humana como al planeta Tierra. 

Confío en que las nuevas revoluciones, la feminista y la animalista, traigan la armonía necesaria en este Universo en el que estamos.

 

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