Trompetas, que lo petas
y no respetas.
Violines, jolines,
y no opines.
Y el saxo, sin retraso,
no hagas caxo.
Mas la guitarra, esa cimitarra,
no seas bandarra.
Escucha, no más,
la música celestial
que anuncia, sin más,
el jamás.

Trompetas, que lo petas
y no respetas.
Violines, jolines,
y no opines.
Y el saxo, sin retraso,
no hagas caxo.
Mas la guitarra, esa cimitarra,
no seas bandarra.
Escucha, no más,
la música celestial
que anuncia, sin más,
el jamás.

Me olvidé decir que a menudo me cuesta olvidar que digo. Sobre todo incoherencias que te sulfuran. Con mi verborrea incontrolada con la que ¡digo tanto de nada!
Por ello te pido perdón. Y te ofrezco mi promesa de escucharte más y de madurar tus silencios sin intentar avasallarlos con mi vehemencia.
Te respeto. Te quiero.
Y ahora te dejo, para que no me olvides.
(Texto presentado, y seleccionado, en el I Concurso de Cartas Breves “Me olvidé de decir”, año 2014, convocado por Letras con Arte.)