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Acerca de Archimaldito

Buscador, eterno e incansable buscador. ¿De qué? Poco a poco lo sabrás.

¿Por qué no ha triunfado esta idea revolucionaria en la publicación de libros?

20140831_183734En el año 2011, Alberto Vázquez-Figueroa publicó su obra «El mar en llamas» en un formato de lectura horizontal. Yo me hice con la obra por su contenido y por su continente pues la idea me pareció, y me parece, muy buena porque, según las propias palabras del escritor, «los libros se pueden imprimir de una forma más sencilla, más cómoda, más práctica y menos costosa sin necesidad de reducir el tamaño, el formato, ni el tipo de papel o de letra, ahorrando la tercera parte de ese papel y por lo tanto, el peso y los costes de envío y almacenamiento, evitando también que se tenga que cortar la tercera parte de los árboles destinados a producir pasta de papel, y eso redundará de forma muy importante en la preservación de los bosques del mundo».  

Y yo me pregunto por qué no ha surtido efecto esta idea. Quizá la elección del lanzamiento en formato electrónico la ha arrinconado en el oscuro y olvidado rincón de la utopía, editorial en este caso. Quizá intereses ocultos en el mundo editorial han invalidado la valentía de la editorial Ediciones Martínez Roca (sello editorial de Ediciones Planeta).

¿Por qué? ¿Por qué ¿Por qué?

Si hay alguien que lea esta entrada en mi blog y pueda comentarla con una respuesta, me sentiría tan orgulloso de abrir el debate como de hacer realidad la idea que aparece en la contraportada de la edición original: «El día de mañana su propietario se sentirá orgulloso por el hecho de tener la primera edición del primer libro que se editó de una forma distinta «.

 

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¡CUIDADO! ¡ESTAFA!

 

Transcribo un mensaje recibido en mi bandeja de entrada de Outlook, para avisaros de este tipo de estafa. 

¡NO CAIGAS EN LA TRAMPA!

 

 

 

 

 

Caro(a) miembro,

 
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Atentamente,
 
El Equipo Outlook !

JAMÁS Y SIEMPRE A LA VEZ. SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO 1

SEGUNDA PARTE

 

I

 

   -¿Me estás diciendo que el plan no ha funcionado? ¡Tantos esfuerzos malogrados!

   -Mit, a los beneficios me remito. No hemos adelantado nada. Tres saltos, y la situación se mantiene estática. El control, de alguien a quien no podemos conocer ni señalar, no se ve alterado en ninguna de nuestras escalas. No espero milagros. Quizá ahora sí que sería el momento de volver al punto de partida y hablar con Lamaret.

   -Cel, ¿y si rompiéramos la barrera?

   -¿Qué barrera?

   -Ya sabes: Contacto interdimensional total.

   -Es un riesgo innecesario.

   -Estey- por el intercomunicador-, ¿tú qué piensas?

   -Estamos gastando nuestro tiempo y energías supervisando una situación que ya era previsible en nuestro punto inicial. Quizá Cel tenga razón.

   El negro vacío de la noche cósmica engulle las ondas de pensamiento provenientes de los tres surcadores transtemporales.

   -Podríamos ponernos en órbita de algún planeta y mandar alguna misión sonda a la superficie. Quizá así pudiéramos valorar mejor los acontecimientos. Si seguimos con el plan de no-ingerencia, nuestra actitud nos deparará únicamente lentitud en la acción a desarrollar.

   -¿Qué pensáis los demás? ¿Ingar, Te, Shaodan…?- uno a uno va nombrando a los miembros de las tripulaciones, recibiendo un caluroso apoyo a la propuesta del intervencionismo.

   -Entonces, ¡rumbo a la Tierra! Entonces, ¡rumbo al 19 de Octubre del 3137!

   -¿Por qué justamente hacia esa fecha, Estey?

   -Algo me dice que nos deparará sorpresas, Mit.

 

   La situación que estaban a punto de encontrarse iba más allá de cualquier merecimiento de sorpresa.

   La especie humana seguía compartiendo las biosferas de cientos de planetas con otras estructuras celulares basadas en principios moleculares distintos del carbono. Aún así, las circunstancias requerían que cada individuo, cada grupo, cada raza, cada especie, no pensaran más que en la supervivencia.

   Habían transcurrido pocos años desde que se aceleraron los acontecimientos. El sentido del equilibrio y de la perspectiva evolutiva se había perdido. Un caos predecible, sólo eso.

   En tan pocos años.

 

   -¿En tan pocos años?- le gritó Mitshu a Hesir Cel.

   -¡Debemos bajar y saber! Me volveré loca si no lo hacemos.

   -Quizá debiéramos entrar en conversaciones con las autoridades actuales del planeta, querida Imagien, para discutir la situación y la relación de ésta con nuestra aparición en el presente. No me cabe en la cabeza la idea de que esto sea obra de Lamaret- proclamó a viva voz por los interfonos ambientales el buen Lutmos.

   Fueron descubiertos incluso antes de entrar en contacto con los cinturones de Van Allen, pero se habían tenido reservas para provocar a los extraños visitantes: Quizá se desorientaron y habían traspasado las fronteras de los cercanos sectores de la antigua Confederación, cuyas líneas imaginarias se seguían utilizando por funcionales. Si seguían avanzando hacia la atmósfera, habría que pensar en una ingerencia extraña provocada, por lo que la desautorización por medio de claves desestabilizadoras, ingresadas en los códigos de vuelo de las naves, tendría pleno sentido.

   Cuando intentaron corregir sus rumbos, era demasiado tarde. Las abejas metálicas, desprovistas de instinto, se dejaban arrastrar al panal.

    En pocos segundos surcaron los cielos terráqueos, y las zonas que abarcaban con su paso dejaban sentir la alarma al ver penetrados sus respectivos espacios aéreos. 

   -Dejémosles actuar- el sudoroso rostro de Estey Lutmos no se crispaba ante la situación.

   Cuatro unidades de escolta no dejaron siquiera que el recubrimiento exterior de los tres intrusos pasara su período de enfriamiento tras la fricción atmosférica. Se apostaron en los cuatro flancos del conjunto y, electromagnéticamente, dirigieron el rumbo hacia el espaciopuerto de alta seguridad ubicado en las afueras de un núcleo urbano desconocido a los ojos de los terrestres del pretérito.

   Posicionados en máxima alerta, treinta SINDRAS de choque circunscribían con exactitud geométrica la figura triangular formada por las tres tempomáquinas. Un tercer ojo, situado a la altura del entrecejo, monitorizaba cualquier movimiento que escapara a la visión radial de los cerebros positrónicos.

   Cuando las tres compuertas se inclinaron ante los inesperados anfitriones, estos adoptaron una sintomática posición de combate. Nada que temer. El contenido fue desparramándose formando una circunferencia concéntrica con la anterior.

   Las leyes asimóvicas regidoras de VESTIC anularon sus funciones básicas en cuanto se enfrentó con el incongruente panorama ofrecido a sus diafragmas opticoculares. Sus veintiún acompañantes esperaban atónitos el siguiente movimiento de este particular juego. No tardó mucho en producirse; la circunferencia de humanoides se dejó atravesar por el paso enfilado de los cuerpos de diez humanos portadores de armas de registro escáner, que hicieron su trabajo diligentemente. Cuando terminaron, entró en escena alguien que los científicos no esperaban.

   -Amigo Estey, ¡cuánto tiempo!

   -Señor, ¿qué… qué es esto?

   -Medidas de precaución.

   -Presidente Lamaret. ¡Exigimos una explicación!