Zona Cero

En la Zona Cero no hay acero.
No es el reino del hormigón y sí el de las hormigas.
El sinsentido de la civilización ha dado paso a mujeres y hombres civilizados como los animales.
La desesperanza del desbarajuste climático se ha transformado en la dicha del ajuste empático.
Todos hacia la Armonía y la Armonía hacia todos.
Un cambio con sentido consentido por la Humanidad renacida desde los últimos chispazos de la tecnología.
La vuelta a la supervivencia. El saborear las vivencias del prójimo como si fueran propias.
Dejando a la Naturaleza hacerse cargo de los ritmos diarios, para tranquilizar los nocturnos.
Dando a todas y todos lo que merecen del fruto de la felicidad.
En la Zona Cero se vive con esmero.
En la Zona Cero nadie ni nada es más que nadie ni nada.
Todo trasciende, todo importa, todo es racional y razonado.
La Utopía se ha hecho realidad, y nadie piensa en lo que vendrá sino en lo que es. Para experimentar cada milisegundo de lo que, en otros tiempos, llamaban Gloria.
Ya ha sido reseteada la memoria de los habitantes de la Zona Cero. No hay sitio, pues, para la desesperanza.
En la Zona Cero, el mundo es, por fin, un feliz mundo, para todos, por todos, hacia todos.

Fotografía por Archimaldito

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