El paso del tiempo

No acepto el paso del tiempo.
Me abruma, me bloquea, me desespera, me aflige, me deprime.
No puedo detener su carrera interminable.
Me siento nada. Un sujeto olvidado. Un algo que no perdurará en la memoria de alguien, o algo.
La obsesión me acelera el corazón y detiene mi mente en seco, cuando estaba hiperacelerada nanosegundos antes. Y la inercia me lleva a estamparme contra la realidad.
Un sinfín de sufrimiento interno.
Un enclaustramiento voluntario en la cárcel de la nada absoluta.
No sé para qué existo.
Y lo peor de todo es que no quiero saberlo.

Imagen de Alexander Lesnitsky en Pixabay

Obsesión literaria literal

Deseo ser leído, letrado y leído.

Aludido pero no eludido.

Circunstancialmente circunscrito en mis escritos circunstanciales.

Apasionado aprisionado posicionado.

Parafraseando frases enfrascadas

 en frescos fracasos.

En la espiral mareante veo la salida

 a mis imaginaciones girantes…

Por eso mi mente es un cúmulo y la tuya es mi halo.