El firmamento

En la espera, lamentarse no lleva a nada.

En la distancia, lamentarse carece de importancia.

Si ahora no te tengo, he de consolarme con que nuestro amor es eterno.

Redescubrirte, y pensar que nunca más tienes que irte

me hace estallar en luces de alegría

porque anhelo catapultarme hacia el firmamento de tu alma,

renovando, en la mía, mi Amor con algarabía,

y que tú sepas que el límite no existe

y que el infinito es mío desde que tú a mí te uniste.

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