La nueva era

Cayendo en picado, entrando en barrena, los ciento veinticinco pasajeros rezaban todo lo que sabían, pues el tiempo se les agotaba a un ritmo trepidante.

Cuando el piloto logró, en el último momento, remontar el vuelo, algunos agradecieron el milagro a su respectivo dios.

Otros, sin embargo, cogieron el teléfono celular para llamar a sus seres queridos y cuando se dieron cuenta de que, obviamente, no tenían cobertura, maldijeron su suerte.

 

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Un pensamiento en “La nueva era

  1. Jesús, nunca he sabido a ciencia cierta lo que tus historias hacen en mí; me sorprendes y me gusta lo que escribes porque deja una puerta abierta al pensamiento… al mío, siempre.

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