Flama

Photo by Dean McClelland from FreeImages

Llama. A no ser que veas lances continuos entre extraños.
Bebisteis de manera compulsiva, y perdisteis la vergüenza y la memoria.
Llama y grita, a ver si alguien te escucha.
Tropezaste tantas veces que los cardenales eran parte de tu piel, que no maquillabas para no parecer simple.
Gira sobre ti misma, abriendo los brazos como si volaras.
Luego, llama. Pero no llores, no vaya a ser que caigas en un bucle continuo de ahogo premeditado,  pues ya sabes que dicen que el suicidio no está permitido y serías mal vista hasta que mueras por causas naturales.
Hártate de disciplina y lee un poco cada día, para descubrir mensajes ocultos en libros de hojas amarillentas, que están siempre descatalogados.
Y después, bueno, no hay después.
Hayas o no hayas aprendido la lección, quítate el peso de encima,  que para eso te has vacunado contra la desesperación.
Gracias. Pero llama. A mí o a quien sea.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s